Dentro, en metro, tranvía y autobús, todos de ATM. No hace falta comprar billete: con una tarjeta bancaria sin contacto, el móvil o el reloj se pasa por el lector al entrar en el metro y otra vez al salir, y en el tranvía y en el autobús, dentro de Milán, basta con pasarla al subir, salvo en seis líneas que ATM enumera, en las que también se pasa al bajar. Se cobra la tarifa del viaje y, desde el cuarto viaje del día, la diaria. Cada tarjeta vale para una persona, y hay que usar la misma durante todo el viaje. Lo explica ATM(se abre en una pestaña nueva), que avisa de que con tarjeta no se viaja en las líneas S ni en los trenes.
El Área C, para quien llega en coche. El centro es una zona de tráfico limitado en la que se entra pagando un ticket diario, y unas cámaras leen la matrícula en cada acceso. Funciona todo el año, de lunes a viernes de 7:30 a 19:30, salvo los festivos. El ticket se compra y se activa en línea asociándolo a la matrícula, y con él se entra y se sale el mismo día las veces que se quiera; quien se olvida de pagar puede comprar después un ticket diferido, más caro. Lo explica el Ayuntamiento(se abre en una pestaña nueva), que deja comprobar con la matrícula si el coche puede entrar. Además está el Área B, una zona de bajas emisiones con el mismo horario, que no cobra a los coches que pueden entrar y cierra el paso a los más contaminantes (el Ayuntamiento(se abre en una pestaña nueva)). La Última Cena está dentro del Área C, y el museo aconseja ir en transporte público.
Desde los tres aeropuertos: de Linate se llega en metro, con la M4; de Malpensa, en el tren Malpensa Express, a Centrale o a Cadorna, o en autobús a Centrale, y del de Bérgamo, en autobús a Centrale. Cada manera, con lo que tarda, cada cuánto sale, sus horarios y lo que cuesta, en cómo llegar desde el aeropuerto.